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Reflexiones en torno a la Nada
Javier de la Rosa. La Laguna. Abril de 1996

1
LA NADA
“La Rosa”

Por el camino de la rosa se entiende su existencia; una flor en sí misma por su materialidad y su objeto de ser y de estar; pero si a ella se le confieren unas identidades, dejaría de ser rosa y pasaría a ser otra relatividad, o sea, algo que tiene un fin, un provecho.

Si la rosa en sí misma no tiene otro objeto más que adornar y regalar a la mente una sabrosa estructura aromatizada y muy bien idealizada y conformada, su sentido dejaría en la flor una exención de beldad y sería dentro de ella un corazón perfecto a través de los tiempos de sus primeros pasos que la realizaron en un aspecto primigenio, un zarzal de flor de cuatro pétalos.

Pero es la rosa un misticismo relacionado con el mismísimo ser y la propiedad blanca de la limpieza de espíritu y es más que nada una oposición a la misma, por ser. Los griegos admitieron que de la nada, nada deviene y así la causa y no como Kant, en un concepto vacío y sin individuos. Esto último es equivocado pues, sin individuos estaría flotando el gas, conformador de las aguas, la tierra, los vegetales. Según la Biblia, el ser es anterior al hombre. Dios creó al ser, femenino y masculino, más tarde le confirió forma a través del barro, pero, ya estaba el ser creado a partir de la nada.

Bergson opina que es una falsa idea, la nada; esta no puede ser pensada ni imaginada y los existencialistas, con Heidegger, es la negación radical de la totalidad de lo existente y la posibilidad de la negación; Sartre, en un hombre-mundo, para sí y en sí y no de la conciencialidad del para sí, se transporta fuera del ente, extrañándose y segregando la nada, o la nada misma.

Volvamos a la flor, a la rosa que sigue ahí ofreciéndonos un mundo, su mundo, su tiempo; en ella se conjuga la esfera con su núcleo de espiral, redonda; la esfera de María Zambrano, las identidades de los espíritus, en la misma rosa, el alma de la rosa de un cuerpo blando extrañamente perfectísimo, causa, pero a la vez creación a partir de una nada o de un toque naciente.

2
LA NADA
“El manantial”

El agua estuvo y retuvo el Espíritu Divino, sobre ellas descansaba y un manantial regaba a la tierra una vez seca y separada del agua; el manantial es la verdad, es la vida glandular que como él riega el río interior para aflorar.

Lo incoloro del agua es susceptible a la nada y comparable con ella, el agua no tiene sabor, ni olor, tampoco color, la sentimos en murmullo, en el frescor de la humedad que nos remite a ella, pero en su transparencia de nada, es.

El ser en cada cosa tiene su ser Aristotélico, el ser del agua ya estaba y los cielos o el Universo, no así el cielo que fue separado y creado como la tierra. El abismo, es la nada y en el texto Bíblico el aire de Dios estaba encima del agua.

Los Mahometanos se purifican a partir del agua nombrando a Dios y en la escolástica, el ser parte del ens, o ente, aquello que hace que el ente sea y según Hegel el ser y la nada superados por el devenir. Kant lo define como una irrealidad, el ser no es real, su falta de determinación lo identifica a la nada.

Yo soy, el que soy, por sí mismo, el Verbo, el principio y el fin, lo inmutable como el agua transparente, pero vivo, vital como principio en su nombre.

3
LA NADA
“El amor”

La sensualidad y su nacer tal vez tenga su principio en lo infinito o desde lo abismal. La pasión como el amor procederían de un allá, de un vahído distancial y llega a nosotros como hombres conformados en materia. El ser ya lo tenía, en su procedencia infinita desde Dios infinito, el ser de pasión es de nobleza cáustica y firme como las lenguas de los fuegos interiores que devoran de amores quemantes el espíritu; no es sólo la carne la que participa también el ser indivisible de ella y en la sangre mar arcaico que llena a los miembros del cuerpo y los palpita.

Amar se hace inolvidable y eterno, dejamos huella por el amor y en él nos vestimos de sensibilidad, como la llama que consume y torna a la nada lo que devora.

4
LA NADA
“El Imago”

Para ser, el imago necesita transformarse, desde los estadios intermedios hasta su conformación, es otro ser, llegar a ser individuo perfecto y retornar.

Las mariposas mayestáticas se confunden con el cielo y con las flores, la luz se transforma en ellas en color y de la nada del blanco o del negro surgen los espectros cromáticos. La verdad no es tal, es otra cosa que se divierte en el ánimo y lo destina. Divertimento de gnomos, de hados que existen en los corpúsculos de la materia de lo impropiamente inanimado para ser habiendo sido.

5
LA NADA
“La Música”

Hay montañas de sonidos en el aire, hay notas musicales dispersas en el mar, en la tierra. La música directa al alma por el oído su grato vibrar.

De ángel se vuelve en sus trompetas blancas de lirios de agua, de azul delirio primaveral de aromas de sal, heliotropos, azucenas y violetas. El pino y el ciprés muerden el cielo y el hombre es una nada realizada por el dolor y el perfume del amor Redentor.

Suspiros de cal de ropa blanca tendida sobre la yerba, de añil blanqueador de blanco nada y de todo amor.

Música que es nada sonando en el arpa del viento en las ramas, música del bien y del mal ululando destinos, añoranzas amaneceres y noches de agua musical lamiendo la roca.

6
LA NADA
“La Diosa”

Descansa impoluta en el parque, recogiendo agua en la venera, su desnudo es blanco y su faz serena de amor tierno. Se llama diosa del amor inmóvil y se escucha a sí misma bordeada de nenúfares. Las ranas cantan y el mirlo silba al ciprés que también observa, hay dioses de mármol destilando amores suspirando. Y es la nada del mármol inalterado, la carne de esa diosa en el parque del tiempo; es el recuerdo la mano que apresa, a la diosa, al parque, al tiempo, a la nada.

7
LA NADA
“La Luz”

Llegó de la nada y se hizo, salvó todo y se reserva antes que el sol su hegemonía. La noche es por ella y de ella nace un todo planetario. Por sí nació el Hijo de la Vida y se hizo el bien que es ella mismo, es nada en transparencias y su fulgor estremece y purifica al rojo blanco.

De los ángeles oro y plata, platino refulgente y es sonido de liras, arpas y del piano en sus notas desgranadas como aguas.

8
LA NADA
“La Virtud”

Es la salud, la fuerza, el punto medio entre dos vicios, el equilibrio en lo natural, lo prudente entre la inteligencia y la razón, el ser desde el poder hacer, la acción, el fuego domeñado pero no acabado, las vestales avivando el oráculo en el reflejo oscuro del agua en la vasija.

Dios que ennoblece el ánimo residiendo en él y disponiendo su vivienda en el palacio de la verdad y de lo bueno.

Virtud en el individuo, en el ser, sobre la tierra, en la existencialidad. Antes del individual, la nada y la virtud que como la pasión llegan del infinito.

Virtud de la rosa, del manantial, del amor, del imago, de la música, de la diosa, de la luz, del Verbo que es amor acto infinito.




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