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TODO Y NADA
Juan Fernando Jiménez Díaz. Mayo 96



El universo no sabe nada.
Toda nuestra dignidad
consiste, pues, en el pensamiento.

Pascal

El pensamiento como expresión sublime del ser humano constituye la nota diferenciadora con el mundo animal en la concepción de Pascal. No obstante, el hombre, producto de un tiempo y un espacio necesita recurrir a la corporeidad para hacer tangible la obra de su pensamiento. El hombre necesita ver, tocar, oler, "sentir" la obra que produce. Este sentimiento de corporeidad constituye, según las tradiciones bíblicas, el final de las obras creadas por Dios. Creó a su imagen y semejanza a los hombres corporales, sensuales. La corporeidad es la meta del hombre. Todas sus expresiones terminan en la figura vivida de su cuerpo.

Todo y nada, nada y todo. Lo que no ha nacido no puede morir. La meditatio mortis de Platón asegura el círculo protector de lo no todavía vivo. El alma puede disponer de este círculo protector, corporal y sensorial, si toma conciencia de la mortalidad del cuerpo. Alma pensante pero no extensa, cuerpo extenso pero no pensante constituye para Descartes una perfecta combinación de todo aquello que Dios le ha concedido.

El anima forma corporis de Aristóteles requiere la intervención de un espíritu creador, un espíritu cósmico, que permita la existencia del cuerpo y el alma en un intercambio natural y social. Espíritu cósmico como esencia de comunicación de la condición humana concretada en el individuo, en su corporeidad, en su esencia corporal como lugar de cambio frente a la actitud conservadora de la especie. Espíritu cósmico que alienta el sí a la vida, que hace a los hombres vivientes y mortales en cada acto de afirmación de la vida. 

La obra escultórica de Alfonso García está inundada de ese espíritu cósmico, "corporeizando" un vacío. Espacios vacíos, no tangibles, repletos de luz interior, asegurándose ese círculo protector, corpóreo y sensorial. Todo y nada. El todo cósmico de Alfonso García en la individualidad corporal de cada momento y de cada lugar, nada. La obra es ahora, el cuerpo vive este presente, momento de comunicación humana. Todo. Nada. Mañana nuevas formas ocuparán espacio y tiempo. Acotarán las ideas cósmicas que fluyan del espíritu de Alfonso García. Nada. Todo. De nuevo el espíritu cósmico romperá moldes, desgarrará figuras, necesitará corporeizarse en nuevas formas, en nuevos espacios y en nuevos tiempos, se desangrará en nuevos materiales. 

Viviente y mortal en cada figura escultórica. Así es Alfonso García. Expresión vital. Espíritu cósmico. Todo y nada. Nada y todo.




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